
Hoy ordenando la carpeta donde tengo todas las cosas de crepúsculo me encontré con esto.. es demasiado viejo, lo escribí no sé cuando.. para un proyecto... el cuál fune ¡pff! .Me dije: Niki una de dos lo borras o lo subes para que las personas se rian un poco de las estupideces que escribes jajaja... y bueno .. acá está.. si quieren comentan, no lo leen, se ríen que se sho! xD...Se trata de Edward y Carlisle.. cuando transformó a Eddylove a vampirin!
El chico, iba lentamente perdiendo su vida, entre delirios llamaba a su madre, no podía sacarme de la cabeza las últimas palabras de aquella mujer, que a pesar de mis esfuerzos murió poco después que su marido, la misma suerte que el chico correría “SALVELO, YO SE QUE USTED PUEDE, SALVELO”, pobre mujer, ¿acaso sabía qué era yo?.
Aunque la soledad me consumía, el no encontrar alguien con quien compartir, ¿pero tenía derecho a transformar a este niño?, jure no arrebatarle la vida a nadie, cómo obligaría este niño, a vivir este tormento.
-- Mamá…- llamó el muchacho, abriendo sus ojos verde esmeralda, me miró, la fiebre se lo estaba llevando.
--Tranquilo, Edward, ya pasará- dije tratando de calmarlo.
Cerró sus ojos, ya no tenía ni fuerza para seguir, su respiración casi desapareció y su corazón comenzó a apagarse
--¡Enfermera!- grité, no se podía morir, era tan joven, lleno de sueños y esperanza, salí de la habitación recordando cuando llegó aun relativamente sano, risueño… vivo.
-- Doctor Cullen…- me dijo la enfermera- el joven Masen ya … -
-- No…- me devolví a verlo, me había encariñado mucho con aquel chico de cabellos dorados, allí estaba, una auxiliar tapaba su cuerpo con una sabana blanca- no, déjelo, márchese.
-- Pero doctor…
-- He dicho que se marche- dije acercándome al cuerpo del - no Edward…
Escuche un débil sonido, un débil replicar, puse mi oído en su pecho, ¡su corazón aun latía!, claro un oído humano no lo hubiera notado, ya había caído la noche, mi turno acabado… yo lo salvaría
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--Vamos Edward, resiste, no te mueras… era el deseo de tu madre- saque su cuerpo de la morgue, que hace poco lo habían dejado allí, lo envolví con mantas, no tenía muy claro que hacer, asique lo lleve a la casa donde residía
Lo acosté en la cama, ¿y ahora qué?, tome aire, su sangre era fragante, me hacía pensar en el correr de un rio, en primavera, un aroma fresco lleno de vida, perfectamente quizás acompañado con aroma a fresas… me tomo dos siglos, controlar mi sed, pero jamás había probado sangre humana y sabía muy bien lo que ella ocasionaba, una vorágine incapaz de detenerse… pero debía intentarlo, debía intentar salvar al chico.
Tome aire, mientras su corazón latía débilmente, estaba por apagarse, ahora o nunca.
Le mordí en el cuello buscando las venas principales, tratando de seguir el mito que corría sobre mi naturaleza, cuando el cálido liquido entro a mi boca, sentí como mis músculos se flexionaban buscando más de ese precioso brebaje. NO… basta, luche con todas mis fuerzas contra mi mismo, logré separarme del chico quien había abierto los ojos de manera desmesurada, me mordí la mano para calmarme, el dolor de mi propia mordedura me calmó en parte, el corazón del chico seguía apagándose… había fallado…
-- Ahh!- gritó el chico, mientras su corazón comenzaba a latir desenfrenadamente, eso significaba que mis intenciones tendrían resultado, esperé unas horas hasta que estuve consiente que esto ya no tenia vuelta atrás, me aparte de Edward para poder salir a cazar para estar mas calmado. Iban a ser 3 días de larga espera.
La primera noche fue llena de gritos, pobre chico, no me arrepiento en querer convertirlo, era un deseo de su madre, ella deseaba que Edward se salvara, pero me destrozan sus lamentaciones por culpa de la ponzoña.
A la mañana siguiente tuve que ir a trabajar, deje a Edward solo en la casa, mi mente divagaba de por todas partes, una esta atenta a los enfermos que tenia en el hospital y la otra parte en el muchacho, pero que mas podía hacer no debía levantar sospechas que lo que había echo.
Por primera vez me encontré en mi trabajo desesperado por llegar a casa, porque Edward está solo en allí y no sé como se encuentra en estos momentos, no entendía como ese muchacho me había despertado instintos paternales, pero lo había logrado.
Los dos días restantes pasaron de igual forma, Edward gritaba de dolor, por la ponzoña que se apoderaba cada vez más de su organismo. Sus ojos verdes se habían teñido de escarlata y me miraba desesperado entre gritos
-- Tranquilo, Edward falta poco- le dije tomándole la mano, el me la apretó, ya con la fuerza de la vida que le daba el veneno que lo estaba consumiendo- tranquilo, ya va pasar.
Sacando mis cálculos faltaba muy poco, un par de horas quizás, y debía volver al hospital, habían humanos que me necesitaban yo hace más de tres años que no tomaba un día libre… mande un mensaje, hoy no iría.
Apenas di el mensaje subí a ver a Edward, su corazón parecía estar a punto de estallar, latió con fuerza y se detuvo, ya estaba hecho.
Me acerque lentamente al chico y me senté a su lado.
-- Disculpa Edward- le dije en un susurro- espero que logres entender los motivos por lo que te convertí en esto… un vampiro.
Después de unos minutos Edward abrió sus ojos, se quedó quieto en su lugar y en uno movimiento que no advertí se levanto de la cama de un salto, me quedó mirando con sus ojos que un guardaban semejanza con las antiguas esmeraldas que adornaban su cara, aunque estos no tenían su color pero conservaron la inocencia que tenían, la propia de un chico de su edad pero ahora en un rubí intenso igual a la sangre.
-- ¿Dónde estoy?- fueron sus primeras palabras, las cuales trasmitían la confusión que se veía en sus ojos
-- Ah… -
-- Calma Edward- le dije- te explicaré todo, pero por favor debes cálmate y escucharme atento, es lo único que te pido- solo espero que entiendo todo, aunque es fuerte de un día para otro enterarte en lo que te has convertido.
Edward asintió con la cabeza y me dio el vamos para comenzar con la vedad.
--Toma asiento por favor- el muchacho en un rápido movimiento volvió a la cama en la cual se encontraba y se acomodo en una esquina d esta.
Yo por mi parte cogí una silla, la acomode para quedar frente a él.
-- Doctor, que pasó, por qué … dónde estoy- me preguntó con la confusión plasmada en sus palabras- mis padres donde.. – pobre creo que ni se imagina donde se encuentran en estos momentos.
-- Perdón, me imagino que cosa –
-- Ah- esa pregunta me saco de mis cavilaciones, yo no he pronunciado palabra alguna, o tal vez no me di cuenta…
-- Edward- dije su nombre con mucho cuidado- hace 6 días tu padre murió- el dolor era reflejo en esos ojos que a
pesar de parecer peligrosos aún conservaban la inocencia del muchacho.
-- NOO! - dijo con la respiración agitada y la melancolía en cada “o” que pronuncio.
-- Calma Edward, por favor, debes escucharme todo lo que te diga detenidamente, yo s que esto es duro pero compréndeme- me dedico una mirada llena de melancolía- pero tu madre .. Elizabeth falleció hace 4 días no pudo hacer nada por ella, no como a ti.
-- Mi madre qué, no por favor dígame que es mentira- dicho esto se ovillo en la cama y comenzó a sollozar, sollozos que nunca traerán ni una sola lagrima para aliviar un poco la angustia de este momento.
Me levante y me acomodé a su lado, nunca había tenia un hijo mucho menos recibí mucho amor de mi padre pero este muchacho despertó todos mis sentidos paternales, tenia que tratar de aliviar un poco su angustia. Edward dejó caer su cabeza contra mi hombro, sollozo y sollozo.
--Hijo escucha esto- con la mirada perdida trató de prestarme un poco de atención para lo que le iba a decir- tu madre… tu madre antes de morir..
Dicho esto Edward levanto tu cabeza y me miro, con unos ojos que clamaban saber la última petición de su madre.
-- Ella me pidió que te salvara—por dios cómo le diría que ella me pidió que lo salvara y yo le dio la peor vida que alguien puede tener, la muerte comparada a esto no es nada.
Tome una gran cantidad de aire, “aun que lo necesite” pensé.
--Qué necesita doctor- qué! , ahora si que no hable, estoy seguro, nota mental “saber si Edward trajo consigo algo de su humanidad”
--Eh, nada, nada - no quiero alarmarlo con otras cosas, por ahora solo debo contarle lo de su transformación.
-- Pero si usted me salvo, me siento bien salvo… - se llevó las manos a la garganta- este ardor en mi garganta.
-- Edward... de eso se trata, por eso estas vivo, en parte tu ardor trae consigo una cantidad de respuestas, la que se resumen en que ahora vivirás… pero por siempre.- el neófito me miro con la frente fruncida y la interrogante en sus ojos.
--No comprendo –
-- Edward ahora tu no eres como antes- salvo algunas cosas pensé
-- Qué cosas- definitivamente Edward no es un neófito ordinario.
-- Edward yo soy… soy un vampiro –
-- Doctor por favor no me diga mentiras no tengo 5 años, necesito la verdad-
-- Edward créeme, tu ibas a morir, discúlpame yo te confeti en lo mismo que yo, tu madre me pidió que te salvara y lo único que podía hacer por ti era convertirte en vampiro- solté la ultima palabra con sumo cuidado.
Edward se quedó quieto sen hacer un solo movimiento.
-- No le creo- por dios como no me va a creer esto no es para bromas pensé
-- Por supuesto que es una broma- dios Edward sabe lo que pienso.
-- Edward por que crees que tienes ese ardor desesperante en la garganta, por qué te sientes mas fuerte, por que crees que tienes estos movimientos tan rápidos- dicho tome un cojín de la cama y lo deje caer, Edward lo cogió con suma rapidez antes que tocara el suelo- vez lo que te digo.
-- Seré un ser de la noche – no pude evitar soltar una risita a su comentario.
-- Edward no todo es como parece, lo mas importante acá es que yo, en mi caso no me alimento de humanos y espero que tú hagas lo mismo – Edward no dijo nada solo me ofrecía una mirada confundida “y no es para menos” pensé.
-- Cómo que no es para menos, por supuesto que no es para menos, ahora sólo andaré en la penumbra de la nuche, no veré el sol nunca mas, y eso que no nos alimentamos de humanos, que blasfemia es esa, todo el mundo sabe que eso es imposible, ósea me dirás que nos alimentamos de osos y vendos – Edward terminó su monologo, se levanto y comenzó a caminar por toda la habitación, se apoyó contra la pared, cerro sus ojos y llevo su mano al puente de su nariz, que aptitud mas rara.
-- Estás en lo correcto Edward- “es verdad” pensé.
--Qué es verdad, por supuesto que es verdad –acá vamos de nuevo – todo lo que he dicho es cierto.
-- Edward, escúchame, esto es muy nuevo para ti, mira en todos mis años y debo decir que son bastantes, nunca oye bien N-UN-C-A – recalque la esta última, como explicándosela a un niño- he tomado sangre de seres humanos, eso no va conmigo, yo me alimento de animales, tal y como tu lo has dicho, de osos y venados.
Edward trato de hablar pero, esto me gustaba, el poder comunicarme con él mentalmente, luego le explicaría este peculiar don y averiguar mas de el- silencio Edward, escucha –
-- Bien- dijo secamente- continúe.
-- Mírame a los ojos y dime de qué color son- mi nuevo compañero me vio respondió.
-- Dorados.
-- Bien, ahora acompáñame un momento - vamos al espejo
-- Ahora mírate- Edward quedo inmóvil frente al espejo, tenia una expresión inescrutable.
-- Ves tus ojos- pensé
--Son rojos- dijo sin emoción alguna en su voz- por qué
-- Bueno esa es la diferencia entre tú y yo.
-- Cómo es eso.
-- Los ojos de los vampiros bebedores de sangre son rojos tal como los tuyos, pero lo tuyo se pasará es un proceso por el cual todos pasamos, no te preocupes. Pero yo que soy un “vegetariano” - lo dije haciendo las comillas con mis manos- son dorados.
-- Oh-
-- Tienes alguna duda, no te preocupes yo te responderé todas tus interrogantes.
-- Si – bajo su mirada, como si sus zapatos fueran algo de otro mundo, algo muy importante - tuve reflejo en el espejo.
-- Jajaja, es un mito Edward – no pude evitar reír de nuevo- como el ajo, ataúdes y desaparecer con el sol.
-- El sol, o sea, no nos desintegramos, rostizamos o algo parecido.
-- No, es algo muy peculiar lo que nos sucede - silencio – brillamos pensé.
-- Brillamos?
-- Si, así es, el sol solo nos hace brillas, es como así decirlo es una reflexión que el sol hace con nuestro cuerpo, así reflejamos unas centellas casi igual al diamante cuando lo pones al sol – esto último lo dije con un cierto de gracia.
Edward sonrío pero no le llego a los ojos su expresión, estaba absorto pensando yo qué sé.
-- Qué sucede.
-- Oh doctor Cullen, qué haré solo, siempre estuve con mis padres, bueno con mi madre, pero ahora estoy solo y soy un vampiro quién me querrá así, ooh! Doctor soy un vampiro huérfano.
Edward se tapo la cara con las manos, de verdad este chico me cae muy bien sus comentarios son muy peculiares.
-- Oh no, no Edward, yo estaré contigo, siempre, como tu padre o amigo como tú lo desees – pero no te obligaré a cambiar a tus padres, por… mi- pensé.
--No, no de ninguna forma piense que me obliga,- Tomó aire- estaría muy agradecido de estar junto a usted, como un amigo, como un hijo usted me “creo” y me enseñará a ser como usted, un “vegetariano” – señalo de igual forma la palabra.
-- No hay nada que agradecer, Edward…- hice una pausa- hay algo mas.
-- No me va a decir que se nos afectan las estacas- dijo con horror en la voz, ahora si que no aguante por su comentario reí a diestra y siniestra por el.
-- No es chistoso- me dijo palpándose el puente de la nariz.
Trate de guardar la compostura y me dirigí a él. – Disculpa, bueno las estacas no nos afectan tampoco los ajos. – lo dije con un toque de malicia – pero si hay dos cosas que debes saber.
-- Entonces- me incito a continuar.
-- Bueno, nosotros no dormimos- nunca- continué en mi mente.
-- Nunca?
-- No, nunca, eso es algo que nos puede beneficiar, cuando tengas total dominio de tu ansiedad por la sangre podrás estudiar lo que seas o perfeccionarte en cualquier cosa.
-- Oh…- fue lo único que dijo.
--Y bueno lo segundo es algo que mas bien es tuyo, solamente tú lo posees, es un don.
-- Un don, ya y cuál sería.
-- Bueno no sé si lo has notado, pero tu has respondido gran parte de mis pensamientos.
-- Ya, ya esta bien, doctor, ya me a dicho bastantes cosas, le creo que no dormimos y brillamos pero de que le respondo a sus pensamientos, eso si que es algo imposible, ahora seré un monstruo con súper poderes- lo soltó de una forma bastante irónica, pero me causó un poco de gracia.
-- Esta bien chico incrédulo-le dije con una chispa de juego en la voz, para alivianar el ambiente.
-- Me creerás.- empecé a halarle con el pensamiento.
-- Oh- Edward quedó mudo, absorto.
Hay que enseñarle a este crío que yo no miento, nunca.
-- Bien Edward, respóndeme, soy o no soy un hombre, bueno un vampiro mentiroso o digo la verdad- no pude ocultar la sonrisa de suficiencia.
-- Estoe s sorprendente doctor…, estoy woow, impresionado, pero usted pude hacer lo mismo – se llevó la mano a los oídos.
-- No yo no puedo, solo puedo ser bastante piadoso con las personas, creo que ese es mi don.
-- Ooh, eso esta bien.- asentí.
-- Edward saldremos a cazar, ya hace mas de una hora que despertaste y debes alimentarte, no es bueno que estés así, luego te explicaré todo lo que debes saber acerca de los neófitos- no me pudo mirar mas confundido por la palabra empleada- vampiros recién nacidos, o sea como tú.
-- A ok, como usted diga.
Nos levantamos, nos dispusimos a salir de la casa, en la entrada de esta me dirigí a Edward, mi hijo, por que eso es lo que es para mi en estos momentos, así lo siento.
-- Edward – lo llamé
-- Si, dígame.
-- Dime Carlisle – le sonreí
-- Por supuesto padre- me estrechó entre sus brazos en un cálido abrazo.
Después de mucho tiempo me sentí un poco mas vivo... mas completo, que distinto se sentía tener a alguien con quién hablar siendo tú mismo.
Nos separamos y sonreímos, sobraban las palabras en este instante, su felicidad estoy seguro no es del cien por ciento, aun recuerda imágenes de su familia, la muerte de sus padres esta muy reciente, pero aún así estoy contento que se sienta un poco feliz, pero ahora lo mas importante que es un chico muy sediento.
-- Vamos Edward, tu primera caza- le señalé el bosque con un movimiento de cabeza- te espera.
Si llegaste hasta acá... ¡Muchas gracias!
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